Perderlo para siempre. Perderlo para siempre. Era como un eco que no paraba de retumbar en lo más recóndito de mi corazón y mente.
Permanecí sentada en la cama hasta que los primeros rayos de sol comenzaron a abrirse paso entre las nubes. Solo entonces la puerta de la habitación se abrió y Verónica entraba con un celular en sus manos.
― Hola querida, ¿Qué tal amaneciste? ― Preguntó en tono de burla.
― No firmaré tu contrato― Dije mirando hacia la ventana.
― Eso no fue lo que pregunte, mi pregunta fue otra― Dijo siguiendo el juego.
Giré mi vista hacia ella y la escanee. En sus labios se encontraba dibujada una sonrisa burlona y sus ojos chispeaban sedientos de humillación. Me puse de pie y camine hasta quedar frente a ella.
― En realidad nunca pensé que llegaría el día en el que tendría que “raptar” a alguien― Se encogió de hombros― Aunque no te puedes quejar, en realidad es como si estuvieses en un hotel.
Miré por encima de su hombro, la puerta estaba abierta.
― Lo sé, ni para esto eres inteligente.
Con un empujón la saque del camino y atravesé la puerta. Mire a ambos lados y corría hacia la derecha, si mi memoria no fallaba, de ese lado se encontraban las escaleras que llevaban al recibidor. Pronto escuche pasos detrás de mí…Verónica llevaba tacones lo cual estaba dándome ventaja.
Llegue a la sala y mi respiración era acelerada. Rápidamente mire hacia la puerta de entrada y me eche a correr para alcanzar la perilla. Pero entonces vi una silueta masculina saliendo de una habitación.
― ¿Pero qué demonios pasa? ― Grito Juan.
― ¡Atrápala tonto, trata de huir! ― Ordenó Verónica que ya estaba a tan solo unos escalones de hacer contacto con el suelo
Sin perder más tiempo tome la perilla y la gire…la luz del sol choco contra mi cara y tuve que elevar un brazo para que mis ojos no cedieran al reflejo de cerrarse. No tenía tiempo que perder por lo que de inmediato corrí en línea recta, sin mirar atrás. Solo corría, corría y corría.
Cuando creí estar lo suficientemente lejos mire por encima del hombro y observe como Juan y Verónica subían a un automóvil. Cambie la estrategia, ya no seguiría corriendo en línea recta, ahora lo haría zigzagueado. Visualice un pequeño granero y sin pensarlo dos veces saque mi última reserva de energía y entre en él.
Jamás en la vida había sentido tanta adrenalina y agitación, esta era mi primera experiencia y mi pecho ardía. Me escondí tras un montón de paja y trate de calmar mi respiración pero era imposible, se expandía por todo el granero. Comencé a gatear hacia una ventana y cuando llegue a ella me levante un poco… el coche color plata venía a toda velocidad… ¡Maldición!
Estaba acabada, iban a encontrarme. Pero entonces el coche se siguió de largo.
Pedro y Gonzalo habían pasado toda la noche despiertos, debido a la preocupación, se habían olvidado de dormir.
― Tenemos que encontrarla― Gonzalo estaba sentado en el sillón― Todo esto es muy extraño, ¿no te parece?.
Pedro no contesto, estaba sentado sobre su escritorio y mantenía la vista fija en una fotografía de Paula.
Entonces alguien llamo a la puerta del despacho.victoria entro con cara de enfado.
― Verónica Sheppard desea verte― Torció la boca― Esa mujer me desagrada demasiado.
― No eres la única― Comento Gonzalo.
― Dile que se vaya, que me deje en paz― Dijo Pedro.
― Eso le he dicho pero ella insiste, dice que es importante. Aunque seguramente es solo una excusa.
― Seguramente― Coincidieron Pedro y gonzalo.
Pero entonces Verónica apareció ante ellos. Con un empujón saco a Victoria del camino y con la vista recorrió el despacho. Su cara cambio por completo cuando vio a Gonzalo.
― ¿Qué haces tu aquí? ― Pregunto enojada.
― ¿Qué se te ofrece Verónica? ― Pedro sonaba agotado―
― El hecho de que yo esté aquí no es de tu incumbencia― Respondió Gonzalo con recelo.
Ella lo fulmino con la mirada y después giro su cuerpo hacia Pedro.
― Quiero hablar con Paula, tu esposa― Dijo firme.
― ¿Para qué? ― Quiso saber Pedro.
Verónica se puso seria y examino la cara de ambos hombres. Sin duda alguna su aspecto anunciaba que no habían logrado conciliar el sueño la noche anterior.
―Cosas de mujeres― Aclaro su garganta― ¿Esta ella en casa?.
― No, no está― Nick paso una mano por su cabello― Pero tú no tienes nada que hablar con ella.
Pronto Verónica comprendió todo. A pesar de que Paula había logrado escapar, no se había contactado con Pedro. Pero, ¿qué hacia Gonzalo aquí?
― Supongo que de nuevo son los mejores amigos― Dijo en tono de burla―
Gonzalo ignoro su comentario y abandono la habitación.
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2 capitulos!!
muchas gracias!!
@jesicaleiva1
X favor q en el próximo cap llegue Pau con ellos!!!
ResponderEliminarPor favor subi máaaas!!!!!11
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