― Prepararé algo de comer, después iré a casa de mis padres, quiero saber cómo esta mi hermano Gonza― Gire sobre mis talones para salir de la cocina pero Pedro me tomó del brazo.
― Quédate, por favor. No huyas― Dijo a mis espaldas.
― Me has dicho que te ayudará con algunos papeles, eso significa que pasarán la tarde trabajando, no entiendo para que quieres que me quede― Las manos de Pedro subieron por mi brazo y se movieron hasta mi cintura. Me hizo quedar de frente a él.
― Confías mucho en mi― Dijo con media sonrisa― Otra en tu lugar, no permitiría que yo me quedara solo en casa con una mujer bonita.
Abrí mis ojos de par en par y pedro dibujo una sonrisa seductora en sus labios.
― Es tu vida, tú sabrás lo que haces― Le di unos golpecitos en su pecho con mi dedo índice―
― Mi vida te pertenece, Paula― Tomo mi dedo entre sus manos y comenzó a jugar con el― Pero si no la cuidas, me veré en la necesidad de regalársela a alguien más.
― Hazlo, regálasela a tu asistente― Desvié la mirada―
― Cariño, debes pensar antes de hablar. De otra manera, en menos de lo que piensas me veras casado con alguien más.
― No te atrevas― Me apresuré a decir y salí corriendo de la cocina.
Me dirigí al jardín y al sentir los rayos del sol tan cálidos sobre mi piel, decidí recostarme en el pasto. Fijé mi vista en el cielo libre de nubes, lucía igual que el día en el que Pedro me propuso matrimonio. Cerré mis ojos con fuerza y sorpresivamente, ese recuerdo asaltó mi memoria y sonreí ampliamente. Aquel día había una reunión familiar en mi casa, mis padres insistieron en que invitara a Pedro, al principio me negué pero luego acepté. Cuando baje las escaleras me tope con toda mi familia, con pedro y con un bonche de personas a las que no conocía…resultaron ser familiares de él. Lo había planeado todo, y mis padres lo habían ayudado. Lo que vino después fue un hermoso anillo de compromiso en mi dedo anular.
Sentí una caricia en mi mejilla y sobresaltada abrí los ojos. Pedro estaba en cunclillas junto a mí.
― Hola linda― Dijo con una sonrisa.
Me senté y lo mire con ternura. El tomo mi mano y me ayudo a ponerme de pie.
― Perdona lo que dije en la cocina, a veces me olvido de los maravillosos momentos que he pasado a tu lado― Lo abracé.
― No quiero arruinar el momento, pero mi asistente ha llegado. Está en la sala ¿vienes?
Me puse de puntillas y le di un pequeño beso.
― Vamos― Dije en un susurro.
Pedro tomo mi mano y juntos caminamos hasta la sala. Cuando la vi, apreté la mano de Pedro.
― Bien, aquí esta― Dijo Pedro con una gran sonrisa.
Ella camino hasta mí y me abrazo. Luego retrocedió y sonrió ampliamente.
― ¡Al fin tengo el placer de conocerte, Paula! ― Hizo un ademán con las manos―
― Nos vimos hace unas horas en la oficina― Dije seria.
Ella frunció el ceño y la sonrisa de su rostro se desvaneció.
― Lo sé pero… bueno fue un momento un tanto incomodo― Balbuceó. Dirigí la mirada hacia la bolsa de regalo que descansaba en el sillón. Ella lo noto― Oh, le he traído un obsequio al bebé. Como aun no saben el sexo, lo escogí en color amarillo― Me tendió la bolsa.
Pedro puso su mano en mi espalda y me dio un leve empujoncito. Tome la bolsa de sus manos y sonreí.
― Gracias, es un gesto muy amable― Asentí― ¿Cómo te llamas?
― Soy Keyla― Una vez más, me abrazó y esta vez reí― No sabes como deseaba conocerte, tu esposo no deja de hablar maravillas sobre ti
Miré a Pedro.
― ¿En serio? ― Pregunté con una nota de alegría.
Él se limitó a depositar un beso en mi sien.
― No cabe duda que el bebé que viene en camino crecerá en un hogar lleno de amor― Keyla junto sus manos―
― Eso espero― Respondí― ¿Te parece si ordeno comida Italiana? No me dio tiempo de cocinar.
― No hay problema, la comida Italiana es deliciosa― Dijo Keyla.
Después de comer, Pedro se levanto apresurado y salió de la cocina diciendo que seguiría trabajando. Comencé a levantar los platos y noté que Keyla seguí sentada en la mesa.
― ¿Puedo hacerte compañía? ― Preguntó
― Claro, pero… ¿no seguirás ayudando a Pepe? ― Fruncí el ceño.
― Estoy segura de que él trabaja mejor solo― Sonrió― ¿Cuánto llevan de casados?
― Ocho meses― Respondí
― ¿Lo amas?
Esa pregunta me tomo por sorpresa. La mire fijamente y ella sonreía en espera de mi respuesta.
― No entiendo porque preguntas eso…
― pedro me dijo que últimamente han estado teniendo problemas― Dijo con tranquilidad
¿Por qué Pedro le contaba a su asistente sobre nuestros problemas personales?
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Lean el siguiente.....
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